Celebrar la vida

Si el buen Dios me lo permite próximamente estaré celebrando mi natalicio por enésima vez.  Son muchos años los ya vividos desde que mi madre me alumbró en una fecha inexacta, (hay todo un chirmol sobre el dato correcto), que me iguala en circunstancias a los antiguos, digamos Séneca, sin que comparta el desinterés estoicoSigueSigue leyendo «Celebrar la vida»

La pedagogía de la vida

Todo puede reducirse quizá a la educación.  De ella dependemos para sobrevivir o, más aún, para tomarle gusto a la vida.  A veces, sin embargo, no reparamos en su valor y damos clausurado el itinerario cuando salimos de las aulas.  Tal vez pensemos que sea suficiente por sentirnos mayores, por razón de pereza, frecuentemente por inconsciencia.

El Papa y la excomunión a las mafias

La mafia está acostumbrada a recibir privilegios por doquier.  La Iglesia no podía ser la excepción.  Lo sabe bien el Papa Francisco que públicamente ha decidido poner fin al acceso de los capos a las tripas del Vaticano.  No es fácil porque por mucho tiempo las transacciones sospechosas, la compra de curas y los favoresSigueSigue leyendo «El Papa y la excomunión a las mafias»

Compulsiones

La racionalidad a menudo es un supuesto que nuestros actos desmienten.  Me refiero, por ejemplo, a esa conducta ciega que nos lleva a comprar por impulso, sin lógica ni sentido.  Justo como cuando compramos libros sin necesitarlo, porque está de moda, por la portada “cool”, porque somos intelectuales.  Fue lo que me reprochó un díaSigueSigue leyendo «Compulsiones»

La ambivalencia de las redes

El acceso a las redes ha sido desde su aparición un fenómeno maravilloso.  Nos ha facilitado la vida permitiendo la información y nos ha acercado a todos favoreciendo las relaciones.  Hoy es difícil imaginar una vida sin datos porque nos impediría avanzar en las distintas áreas de nuestro desarrollo personal. Y, sin embargo, Internet haSigueSigue leyendo «La ambivalencia de las redes»

Los amigos contados

A menudo me ha llamado la atención la facilidad con que algunos dicen tener amigos en su círculo íntimo.  Vaya suerte, me digo fingidamente, porque a mí no me salen los números.  Son tan incontables los amigueros a mi alrededor que hasta he llegado a dudar de mis dotes sociales, simpatía o sex appeal. LasSigueSigue leyendo «Los amigos contados»