El oficio de padre

En la década de los noventa, el padre Luigi Mariotti, que en paz descanse, me enseñó una palabra de esas extrañas aún hoy para mis oídos: tribulación. Ni siquiera recuerdo el contexto, pero se la escuchaba con regularidad, quizá porque él mismo lo vivía en carne propia. Hablaba de las personas atribuladas, quienes sentían unaSigueSigue leyendo «El oficio de padre»

El arte de dejar pasar

Photo by Mathias Reding on Pexels.com La experiencia humana, entre otras cosas, es un scroleo constante e inevitable. Transitamos descartando, viendo o medio viendo para pasar a otras actividades. Sería imposible concentrarnos y elegirlo todo, porque es un rasgo de nuestra finitud. A veces se elige; luego es necesario pasar, atendiendo a lo que paraSigueSigue leyendo «El arte de dejar pasar»

Tratado breve sobre los infames (y la infamia)

Photo by Heber Vazquez on Pexels.com Desde hace mucho tiempo estoy atrapado en la comprensión de los vicios humanos. Quiero decir, tratar de entender cómo la voluntad se determina, a veces, por el mal moral, con premeditación, alevosía y ventaja, o simplemente dejándose llevar, como quien es arrastrado por las propias circunstancias. Pero ojo, noSigueSigue leyendo «Tratado breve sobre los infames (y la infamia)»

Entre lo querido y lo vivido

Vivir significa, entre otras cosas, experimentar las tensiones en un camino que tenemos que recorrer. No lo pedimos, simplemente hemos sido puestos en esa condición y, sin demasiadas advertencias ni conocimientos, simplemente emprendemos la marcha. Toca a cada uno dar un sentido y animarse de algún modo para agarrar ritmo. En ese trayecto, lo típicoSigueSigue leyendo «Entre lo querido y lo vivido»

La noche y la ternura

El otro día en la red social X tuve la ocurrencia (buena o mala) de intentar reivindicar a la noche, ese estado al que se le atribuye casi toda la perversidad que ocurre en el mundo. Con esa idea escribí: “La noche es el momento en que Dios, compadecido de la brutalidad de la vida,SigueSigue leyendo «La noche y la ternura»

Escribir o dejar de pensar

Escribir tiene muchos significados, y tratar de entenderlo da sentido al ejercicio, que no siempre es creativo ni original, pero sí necesario. Establecerlo como disposición metaliteraria ayuda a justificarlo, ofreciendo un conocimiento que lo sitúa en el ámbito de lo temporal. Esa provisoriedad de la escritura quizá sea su primer rasgo: la comprensión de que,SigueSigue leyendo «Escribir o dejar de pensar»

La paradoja contemporánea del crecimiento

Por mucho tiempo, “crecer” ha sido la meta en muchos ámbitos de la vida. Tanto en el vocabulario de los padres como en el económico y el intelectual, funcionaba como una suerte de aspiración irrenunciable, el imperativo moral al que se sometía la voluntad. Y cuando no sucedía, también en las relaciones amorosas, se rompíanSigueSigue leyendo «La paradoja contemporánea del crecimiento»

Contra la unidimensionalidad del capital

Afirmar que el poder gremial de los empresarios no es ejercido desde una racionalidad que sustente sus proyectos no significa, como lo he dicho en el pasado, que imposibilite una percepción de unidad en esas políticas. De hecho, aunque francotiradores, cada uno tiene claro el blanco a reducir en pro de sus intereses egoístas que,SigueSigue leyendo «Contra la unidimensionalidad del capital»

Lucro, homogeneidad y pensamiento mágico

No siempre estoy convencido de la maldad gremial como sistema derivado de un planteamiento filosófico en marcha. Evito pensarlo porque supondría la conformación de un grupo pensante, maquiavélico, que persiga fines con un esquema fundado y orgánico. Y “la masa”, diría Ortega y Gasset, no tiene tantos alcances para ello, más cuando se trata deSigueSigue leyendo «Lucro, homogeneidad y pensamiento mágico»

El amor en tiempos de sobrevivencia

El amor enfrenta una crisis en la actualidad, ahogado por el individualismo y el deseo de lucro. A pesar de su valor trascendental, muchos desaperciben su verdadera esencia. Amar significa vaciarse por el otro y buscar un crecimiento mutuo, enfrentando el odio y el egoísmo que amenazan nuestra capacidad de conectar.