El hábito no hace al monje

La mejor prueba de que el hábito no hace al monje quizá lo constituyan los intelectuales.  Digo, leer mucho no los convierte inmediatamente en sujetos de conducta ejemplar.  En eruditos sí, pero nada más.  De modo que la convicción platónica del virtuosismo de los filósofos es una ilusión del más alto nivel del fantasioso ateniense.Sigue leyendo “El hábito no hace al monje”