Milagreros

Hay una especie de orgullo intelectual enraizado en el espíritu contemporáneo por el que nos creemos superiores en virtud del desarrollo de las ciencias.  Tomamos distancia de los “bárbaros” y “primitivos” que, al practicar su fe, “creen en santos que orinan”.  Así, orondos, afirmamos haber salido del “encantamiento del mundo” en que vivíamos en aquellaSigueSigue leyendo «Milagreros»

El teatro norteamericano

El aburrimiento es siempre contra-revolucionario. Siempre. Guy Debord En la sociedad del espectáculo la vida política no puede ser la excepción.  Escribo esto pensando particularmente en los Estados Unidos, la meca del entretenimiento global y epicentro de la creatividad y la fanfarria cuando se trata de anestesiar a la sociedad.  Poco sucede en ese paísSigueSigue leyendo «El teatro norteamericano»

A la sombra de los Estados Unidos

Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes. Si clamáis, se oye como el rugir del león. Rubén Darío Los ciudadanos norteamericanos deberían estar preocupados por las próximas elecciones presidenciales, no solo por los resultados, que prometen riñas, trifulcasSigueSigue leyendo «A la sombra de los Estados Unidos»

Un diálogo imposible

Cuando algunas almas cándidas que comparten la ideología de mercado escriben que el futuro de Guatemala pasa por detener la polarización, no me parece que lo hagan de manera torcida.  En contadas excepciones creo incluso legítima la preocupación, aunque en el fondo prive, además de un elemental análisis, el irenismo pavoroso de espíritus poco sofisticados.SigueSigue leyendo «Un diálogo imposible»

Nuestra deuda con los jóvenes

Uno de los signos infalibles de juventud consiste en el ímpetu desbordante con el que se acometen las empresas.  La generosidad y la voluntad de compromiso frente a la afirmación de los valores.  Basta ver la mirada adolescente para atisbar el infinito, las dimensiones aspiracionales que procura la conquista de lo imposible.  Deus vult, repitenSigueSigue leyendo «Nuestra deuda con los jóvenes»

In illo tempore

Con el pasar del tiempo, por el fragor del combate, apenas recordamos los días en el que gestionábamos nuestras ocupaciones.  Éramos los amos del calendario.  Las jornadas eran amplias, pocas reuniones, ninguna llamada y solo eventuales correos semanales esperados con relativa ansiedad.  Trabajábamos con empeño y los propósitos eran una meta asumida que recordábamos conSigueSigue leyendo «In illo tempore»