Don José

El hábito del pensamiento no era propio de su talante, más bien presumía de las costumbres prácticas, su conducta la guiaba la disminución del dolor.  Compartía eso del peligro de la racionalidad: nada mejor que ir en automático, explicaba, sin que los planteamientos filosóficos nos atormenten por gusto. Sin embargo, involuntariamente a veces cavilaba.  ComoSigue leyendo «Don José»