Dukkha: el virus que compartimos

Que la vida es sufrimiento, Dukkha, según el budismo, es evidente. Y es, quizá, la causa de la violencia compartida o de nuestra toxicidad conductual. Da coraje cuando lo sufrimos, sin advertir que nosotros mismos somos portadores del virus que padecemos. Lo viví la semana pasada cuando un motociclista, sin motivo aparente, pasó rompiéndome elSigueSigue leyendo «Dukkha: el virus que compartimos»

Contra el servilismo y la cultura del aplauso

Una de las expresiones de la enfermedad social que nos aqueja es la aceptación del mal que hemos normalizado. Es verdad que los políticos corruptos impactan con sus acciones, pero resulta aún peor el aplauso de quienes los rodean. Desde mi punto de vista, esto es más lamentable que la propia perversidad de sus protagonistas.SigueSigue leyendo «Contra el servilismo y la cultura del aplauso»

Cuando la experiencia no basta: resistir la degradación

Los años vividos ofrecen la oportunidad de mejorar mediante el autoconocimiento y la afirmación de lo bueno. Se esperaría que la experiencia haya sido la magistra vitae que, luego de innumerables pruebas, nos enseñe a “soportar” y “abstenernos” de esos caprichos de disfrute inmediato que, a largo plazo, no son de verdadero provecho. Sin embargo,SigueSigue leyendo «Cuando la experiencia no basta: resistir la degradación»

Cuando el mal se vuelve rostro: una reflexión necesaria

La experiencia del mal no es un acontecimiento irrelevante. Tanto si lo hallamos en nosotros mismos como en los demás, no nos deja indiferentes. En el primer caso provoca desilusión, al menos en una conciencia sensible y formada; en el segundo, causa estupor, asombro y hasta miedo. Pocas veces nos encontramos frente al mal enSigueSigue leyendo «Cuando el mal se vuelve rostro: una reflexión necesaria»