Periodismo y filosofía: el deber de incomodar

La era de lo fake exige un periodismo valiente que resista intereses corporativos y busque la verdad. Es crucial recuperar lo humano, valorar la diversidad e incluir el afecto, mientras transformamos la realidad con una crítica constante y creativa.

La orquesta espera al director

El cónclave que elegirá al nuevo líder de la Iglesia Católica empezará este miércoles. Se espera un Papa con profunda experiencia espiritual, inteligencia, coraje profético y capacidad de conformar consensos para enfrentar desafíos globales y revitalizar la institución.

De la complacencia al compromiso: el desafío de autogestionar nuestras vidas

La gestión de nuestra vida requiere compromiso y autoconocimiento. A menudo actuamos por inercia, influenciados por estructuras de poder y redes sociales. Sin embargo, es posible revertir esta situación mediante la autoconciencia y el fortalecimiento de la comunidad para alcanzar objetivos comunes.

Francisco: esperanza en la tristeza

El mundo católico continúa conmovido por la muerte del Papa Francisco, un acontecimiento que, aunque esperado, muchos se habían resistido a aceptar. La realidad, sin embargo, se ha impuesto y nos ha tocado salir adelante desde el recurso de la fe, abrazados a la esperanza de un futuro siempre mejor. La Iglesia ha cultivado habitualmente,SigueSigue leyendo «Francisco: esperanza en la tristeza»

Entre la distracción y la reflexión: recuperando nuestra capacidad de pensar

El contenido destaca la importancia de aprovechar el tiempo de descanso y reflexión como una oportunidad de crecimiento personal. Se critica la distracción constante y su efecto negativo en nuestras vidas, sugiriendo que momentos como la Semana Santa pueden inspirar una transformación significativa a través del pensamiento.

De la introspección religiosa al vacío posmoderno: una crítica a la formación ética actual

La deficiente formación actual de los jóvenes conlleva una falta de autoexamen, provocando errores repetidos y sufrimiento evitable. La ausencia de valores espirituales y el dominio del materialismo dificultan el desarrollo ético, comprometiendo las aspiraciones humanas y comunitarias.