Internet, privacidad y datos personales

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La privacidad en la red quizá sea el tema del futuro o, más allá de ello, lo único que importe en materia de libertades públicas.  La discusión, que apenas empieza porque al parecer no es un problema demasiado sensible para el ciudadano de la calle, será vital no solo para el nuevo ordenamiento social y político, sino para la protección de los derechos fundamentales amenazados por la ubicuidad del universo digital.

¿Hasta qué punto el Estado tiene la facultad de inmiscuirse en mi vida privada?  ¿Puede el Estado, en nombre de la seguridad pública, seguir mis pasos y mantenerme ubicado a lo largo del día?  Estas son solo algunas de las preguntas que se desgranan, entre tantas otras, cuya respuesta condiciona las políticas de gobierno y comprometen el accionar de la ciudadanía.

La privacidad, sin embargo, no solo se vincula con el Estado, convertido en el peor de los casos, en un Leviatán acosador, sino también con las grandes empresas de Internet.  Y no me refiero solo a las gigantes, Google, Apple, Facebook y Amazon, sino incluso a las compañías modestas que administran datos como Dropbox y… Avast.

Esta última empresa de antivirus, por ejemplo, acaba de ser descubierta con las manos en la masa al conocerse que vendía la información de los usuarios a compañías como Google, Yelp, Microsoft, McKinsey, Pepsi y Condé Nast.  Lo que deja al descubierto la lógica inescrupulosa de quienes persiguen utilidades a través de conductas fuera de toda moral.

Esto no es ningún escándalo de privacidad”, dijo Ondrej Vlcek, CEO de Avast.  “La información que vendemos es anónima, no puede rastrearse y asociarse a usuarios concretos”.  ¡Ojalá fuera cierto! La verdad es que los sabuesos de PCMag y Motherboard, han dado cuenta de que la información ofrecida a Google, por ejemplo, identifica sin mayor dificultad a los usuarios concretos y sus contenidos de búsqueda.

Muchos afirman que el verdadero problema con el que nos enfrentamos es el legal, pues los temas son incipientes y los profesionales del derecho no siempre conocen la complejidad de la red.  Sí, es cierto, aunque los europeos han dado pasos firmes en la protección de sus propios Estados, pero, sobre todo, en el resguardo de su economía frente a la globalización y sus propias leyes.

Esto hace patente que la única salida a la lógica del mercado sea el pensamiento crítico de una ciudadanía ilustrada.  Es urgente poner en guardia a la población no solo informándola de los abusos de quienes detentan el poder, sino creando espacios de formación que los habilite para el desarrollo de las ideas.  Pero, además, influyendo a través de las oportunidades que ofrece la organización civil, para la generación de políticas de Estado que incidan en la protección de los derechos civiles.  De no hacerlo, seguiremos siendo presa de las grandes corporaciones y de la actividad febril de nuestros malos políticos criollos.