La disparidad de género en la investigación científica

Los avances de la ciencia y la tecnología nos hacen sentir que vivimos en tiempos de progreso, saliendo de un pasado ominoso con aires de superioridad.  Olvidamos que, aún con toda la inteligencia artificial y el desarrollo de los algoritmos, seguimos siendo los mismos pitecántropos egoístas, temerosos y elementales.

No se puede entender de otro modo la falta de paridad, por ejemplo, entre hombres y mujeres que trabajan en el campo de la investigación científica, según lo revela el estudio publicado recientemente titulado, “Gender trends in computer science authorship”.  El trabajo pone en evidencia lo que ya intuíamos respecto a que los hombres (y los blancos) son los que tienen más oportunidad y espacio para publicar en el ámbito científico.

El texto pronostica que si la tendencia continúa como hasta ahora (y así será, conforme las estadísticas), la paridad entre el número de hombres y mujeres autores no se alcanzará en este siglo.  “Con base a nuestro modelo de proyección más optimista, la paridad de género se alcanzará hasta el año 2,100”.

El problema radica quizá en la persistencia de prejuicios que hace suponer que los hombres son superiores en áreas específicas de las disciplinas del conocimiento, la numérica, por ejemplo.  De ese modo, puede que, hasta inconscientemente, los espacios se abran más fácilmente para un género en particular.

Al mismo tiempo, las oportunidades suelen incrementarse para el sexo masculino cuando son hombres quienes manejan las revistas científicas y las posibilidades de participación académica en las universidades o instituciones de investigación.  Esas circunstancias allanan el camino para el grupo al que nos referimos y provoca la disparidad.

Para mejorar se hace necesaria la educación que permita prácticas que normalice el acceso al liderazgo según las competencias.  Se trataría de ir más allá del discurso para promover una conducta más adaptada a los principios de equidad y justicia en todos los espacios públicos.  Más aún, es fundamental revisar la legislación para corregirla y proyectarla a las nuevas exigencias, según el horizonte conceptual que ofrecen las ciencias humanísticas.

Eva Levy, reconocida experta en temas de diversidad, afirma la importancia de la paridad en el desarrollo económico. “No se trata de que haya tantos hombres como mujeres de manera forzada y hasta ridícula, sino de que sea completamente natural que las mujeres ocupen tantos puestos como puedan de acuerdo con sus competencias. Pero todavía hoy, al menos para los cargos de responsabilidad, detrás de los temas de género hay un asunto de poder, porque entran más competidores en la ecuación y esto genera fricciones y resistencias al cambio. Los sesgos inconscientes de la cultura empresarial son el gran obstáculo de la igualdad y así nos seguimos encontrando con empresas que no están preparadas para tener líderes de ambos sexos”.

La investigación citada al inicio del artículo ofrece mejores pronósticos para el ámbito de la biomedicina que llegará a la paridad de género en el año 2048.  Cerca del 27 por ciento de los investigadores en ciencias de la computación son mujeres, versus el 38 por ciento en biomedicina.  Se ve que el porvenir es poco halagüeño y que los avances tecnológicos no progresan a la par de nuestro desarrollo humano.  En esto, vamos todavía muy despacio.

Un comentario sobre “La disparidad de género en la investigación científica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s