Guatemala y su necesidad de cambios

Lo que nos ocurre en Guatemala quizá suceda en otros lugares del mundo, no deberíamos sentirnos particularmente originales.  La cuestión es la importancia que le damos a los acontecimientos en virtud de lo que nos afecta, derivado del sentimiento experimentado por los lazos y las raíces que hemos cimentado. Por ello, siempre habrá novedad en la reflexión que ilumine lo que nos pasa.

El drama, por ejemplo, de la lógica asumida que privilegia el propio bienestar a costa de los otros.  Resulta obvio que excluimos el interés de lucro como resultado del trabajo honesto.  Es inútil insistir en que este tipo de conducta se justifica al ser expresión de las aspiraciones subjetivas que busca la realización desde la actividad justa y sacrificada.  Me refiero más bien a la avidez del pícaro que labra su futuro por medio de la trampa.

Intento decir que parte de lo que nos condena como sociedad se debe a ese prurito de ganancia fundado en la inmoralidad.  La idea quizá de que la riqueza sea un indicador de éxito, prueba de listeza o tal vez de un tipo de inteligencia privilegiada que nos reputa frente a los demás.  Y, claro, no queremos pasar por la vida como uno más, necesitamos hacer la diferencia.  Ello justificaría las maniobras mendaces, el timo, la fanfarronería o cualquier tipo de actos que me lleve a la acumulación de capital.

No es el dinero por el dinero (que también tiene su atractivo), sino lo que simboliza, las promesas de distinción y autoafirmación urgida.  Eso nos convierte en víctimas no solo de la narrativa consumista, sino del reconocimiento exigido por nuestra propia psique.  Así, las acciones serían las manifestaciones vulgares, rudimentarias y fáciles de quienes buscan en la riqueza su justificación personal.

Quiero decir que la dificultad que priva en nuestro país: la falta de oportunidades, la extensión de la pobreza, los problemas de educación y las escasas opciones laborales, entre otras, sienta sus bases (más allá de las condiciones internacionales que por supuesto son importantes y cuentan) en el egoísmo acendrado de una comunidad con una perspectiva ética sui géneris.

Renunciemos a las generalizaciones, por injustas y falaces, pero reconozcamos también la patencia de una inclinación enfermiza de muchos actores públicos que viven del atraco al erario nacional.  Esos latrocinios palmarios que escamotean el Ministerio Público y otras instituciones del Estado comprometidos con el robo desvergonzado a plena luz del día.

Se impone, en consecuencia, el cambio de mentalidad, la transformación que permita la asunción de funcionarios que estimen los valores de la comunidad.  La fundación de instituciones que privilegien la justicia y reprueben la moral del dinero fácil.  Para ello no bastan los discursos, sino la voluntad noble de caballeros persuadidos en convicciones superiores. 

Publicado por Eduardo Blandón

Profesor de Filosofía, amante de la literatura, fanático de la tecnología y enamorado del periodismo.

2 comentarios sobre “Guatemala y su necesidad de cambios

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: