En el siglo III, algunos individuos buscaban escapar de un mundo en decadencia, volviendo al aislamiento y la búsqueda de Dios. Esta «fuga mundi» ha evolucionado, y hoy se enfrenta a la dificultad de hallar espacios de paz. La necesidad de desconectarse y optar por una vida frugal se vuelve urgente en la sociedad actual.